Blog

Etapas en la formación del entrenador:

Práctica imitativa

  • Imitación. Se enseña en base a experiencias previas, de acuerdo a lo que fuimos aprendiendo en nuestra carrera. Es un momento en que es habitual incurrir en errores por creer que lo que se conoce son verdades absolutas.
  • Conocimiento y reflexión. A partir de realizar cursos, clínicas y distintos tipos de observaciones se comienza a establecer una etapa de discusión y de hacer. Al aumentar los conocimientos se incorpora la reflexión sobre todo lo aprendido.
  • Tutela, mentor. Es muy importante tener a quien seguir, con quien hacer consultas, evacuar dudas y solicitar ayuda. Es clave escuchar y aprender de aquellas personas e instituciones que poseen más experiencia y conocimientos.
  • Conocimientos, destrezas y actitudes. Es esencial motivar el aprendizaje, orientar sobre cual es el camino adecuado y fortalecer determinados hábitos. Lo actitudinal que se adquiere en esta etapa es algo que nos acompaña toda la vida.

Práctica reflexiva

  • Tomar decisiones basadas en sucesos anteriores. Se genera un aumento de los conocimientos y de los tiempos de práctica. Esto determina una mejor toma de decisiones a partir del encuentro de “nuevas verdades”
  • Reflexión y crítica. Se adopta una postura más reflexiva y crítica con aquello que se observa y se hace. También se proponen situaciones coherentes, sabiendo discriminar y resaltar lo que resulta bueno para el grupo.
  • Comunicación. Mejora su comunicación, pasando de ser simples animadores a ser más precisos en las indicaciones, más efectivos en las correcciones e instrucciones, con el objetivo de ayudar a los jugadores en el proceso de aprendizaje.
  • Propósito. La aparición del propósito es determinante de la carrera. Se orienta y se comienza a definir lo que se pretende. Aparecen con claridad las metas y los planes.

Práctica autónoma

  • Independencia. Se fortalece la independencia y la autonomía como entrenadores, producto de la experiencia acumulada a lo largo de los años.
  • Optimizar. Durante este período, gracias a la reflexión y al trabajo deliberado, el entrenador desarrolla conductas que le permiten optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Creación, intuición. La idea de proponer cosas nuevas y tomar decisiones importantes y adecuadas, producto de la combinación del conocimiento y la experiencia (intuición)

Experto

  • Conocimiento. Gran conocimiento y gran intuición. Se planifican y detallan todos los objetivos, prestando atención a cosas que parecieran fuera de lugar. Se autoanalizan y se alienta el desarrollo y el respeto por hábitos personales y profesionales.
  • Método. Creación, aplicación y respeto por un método de trabajo que se adapta a distintos contextos y necesidades. Esa capacidad de adaptación es una de las características de esta etapa.
  • Necesidad de aprender. La mayoría de los entrenadores están dispuestos a admitir la necesidad de aprender y observar la pericia de los demás.
  • Síntesis. Se observa gran capacidad de transmitir el conocimiento de manera simple, la cual es altamente reconocida como la más eficiente.

El talento como entrenador no depende de tener aptitudes, sino de tener actitudes. La preocupación por formarse en un trayecto largo, continuo, donde se demuestra mucho más la constancia que el golpe de suerte. Tener referencias de lo que hacen otros, nos permite comprobar en qué medida podemos mejorar, cuáles son nuestras limitaciones y, sobre todo, hasta donde estamos dispuestos a llegar

(Castejón 2004)

Deja un comentario